miércoles, 13 de septiembre de 2017

¿Qué es Teosofía?

 Esta es una de las más frecuentes preguntas en el ámbito teosófico y, dado que la palabra “teosofía” no tiene una definición oficial, será siempre un tema de reflexión. Vamos a examinar esta pregunta citando las palabras de H. P. Blavatsky, porque el movimiento teosófico como un todo la acepta como fuente común de inspiración. Sin embargo, pueden encontrarse los mismos conceptos en muchos otros autores teosóficos.

El término theosophia aparentemente fue usado por primera vez en un escrito durante el siglo III de nuestra era por Porfirio, un muy conocido filosofo alejandrino que perteneció a la escuela neoplatónica. Está compuesto de dos palabras griegas: theos, que significa “dios” o “divino” y Sophia “sabiduría”, lo cual puede traducirse como “sabiduría de los dioses”, “sabiduría en las cuestiones divinas” o “sabiduría divina”. El término floreció entre los neoplatónicos hasta el siglo VI, y fue también usado por ciertos cristianos. Con el correr del tiempo, varias personas y movimientos inclinados hacia lo espiritual también adoptaron la denominación de teósofos o teosofistas para sí mismos. Éste fue el caso de Meister Eckhart en el siglo XIV, un grupo de filósofos renacentistas como Paracelso en el siglo XVI, Robert Fludd, Tomas Vaughan y Jacob Boehme en el s. XVII, y Emmanuel Swedenborg y Kart von Eckarthausen en el s. XVIII, entre otros. Finalmente, el movimiento teosófico reapareció en el siglo XIX con la fundación de la Sociedad Teosófica en 1875 por H. P. Blavatsky (HPB), H. S. Olcott y otros. A través de ésta, ciertas verdades eternas fueron presentadas nuevamente en una forma apropiada para los tiempos modernos y una rica literatura ha sido producida por los miembros de la  Sociedad Teosófica en sus más de 130 años de actividad.

Pero entonces surge la pregunta: ¿Teosofía es lo que enseñaron los fundadores de la ST? ¿O es lo que escribieron todos sus líderes? ¿Cuál es la relación entre las enseñanzas dadas a través de la ST y aquellas más antiguas que también se conocieron como teosofía? Dado que personas con distinta formación religiosa y filosófica usaron la misma palabra “teósofo” para autodenominarse, el término “teosofía” debe representar algo que los une más allá de los conceptos y creencias.

Theosophia como un estado de conciencia

En su artículo “¿Qué es Teosofía?” HPB intenta una explicación del término “teosofía” describiendo quién es un teósofo. Para esto, cita la definición de Vaughan: Un Teósofo es uno que nos da una teoría de Dios, o de las operaciones de Dios, y que tiene como base no una revelación sino una inspiración propia. [1]

El conocimiento de un teósofo acerca de lo Divino no viene de ninguna fuente externa. Él no reúne información de libros, instructores, etc., sino de su propia naturaleza interna. De hecho, una característica común de todo teósofo es su enseñanza acerca de que los seres humanos  tienen la posibilidad de alcanzar lo Divino en los momentos de éxtasis verdadero, o lo que es conocido como samadhi en la filosofía oriental. En su artículo “El Faro de lo Desconocido”, HPB habla sobre ésta como siendo una “Teosofía trascendental” la cual, de acuerdo a ella, “es verdadera Teosofía. Teosofía interna, del alma”:

Lo infinito no puede ser conocido con nuestra razón, la cual sólo puede distinguir y definir; pero siempre podemos concebir su idea abstracta gracias a aquella facultad que es superior a la razón: la intuición, el instinto espiritual del que he hablado. Los únicos que pueden jactarse de haber estado en contacto con lo infinito son los grandes iniciados, que tienen el raro poder de entrar en el estado de samadhi, el cual puede ser imperfectamente traducido con la palabra éxtasis, un estado en el cual uno cesa de ser el ‘yo’ personal y condicionado y se torna en uno con el todo. Pero ellos, al igual que cualquier otro mortal, no pueden describir ese estado en palabras…

Estas pocas características de la verdadera Teosofía y su práctica han sido bosquejadas para el pequeño número de nuestros lectores que están dotados de la deseada intuición. [2] Y HPB misma tenía acceso a este tipo de Sabiduría Divina. Veamos lo que escribió sobre su propia fuente de conocimiento:
El conocimiento viene a través de visiones, primero en sueños, y después en imágenes que se presentan al ojo interno durante la meditación. De ese modo se me ha enseñado la totalidad del sistema... No se me dijo ni una palabra de todo esto en el modo ordinario… nada se me enseñó a través de escritos. Y el conocimiento así obtenido es tan claro... que todas las otras fuentes de información, todos los otros métodos de enseñanza con los que estamos familiarizados, se vuelven insignificantes en comparación con éste. [3]

Este tipo de conocimiento es mucho más profundo que el adquirido a través de libros y conferencias, porque trata con la realidad en una forma más directa que por medio de las ideas; es una percepción supra-conceptual. Desde este punto de vista la teosofía, en esencia, no es un cuerpo de conocimientos limitado sino que trasciende cualquier formulación verbal. Es un estado de Sabiduría Divina, que se encuentra en potencia en todo ser humano. Un teósofo, a su vez, es todo aquél que alcanza ese estado de iluminación interior, independientemente de cual sea su cultura, época o lenguaje.

Desde este punto de vista, todo gran pensador y filósofo, especialmente todo fundador de una nueva religión, escuela de filosofía, o secta [espiritual], es necesariamente un Teósofo. De aquí que la Teosofía y los Teósofos hayan existido desde que la primera débil luz del pensamiento naciente hizo que el hombre buscara instintivamente los medios de expresar sus propias opiniones independientes. [4]

Theosophia y las enseñanzas teosóficas

Pero la palabra teosofía es también aplicada a las enseñanzas teosóficas, es decir, al cuerpo de conceptos enseñado por un teósofo como resultado de su percepción espiritual y sabiduría. Hay una diferencia importante entre teosofía como un estado de Sabiduría Divina y teosofía como las enseñanzas que se dan a través de alguien que ha alcanzado ese estado de iluminación, ya sea en forma temporaria o permanente. La Sabiduría Divina es la percepción de la Verdad, pero las enseñanzas son una expresión necesariamente parcial y condicionada de la verdadera teosofía. Éstas no son, por lo tanto, la Verdad, sino una descripción de la misma. Uno puede estar en contacto con las enseñanzas teosóficas y conocerlas muy bien, pero eso no es lo mismo que realizar el estado de conciencia teosófico, porque no podemos alcanzar la Sabiduría a través de la acumulación de conocimiento. Cuando se toman como un fin en sí mismas, las enseñanzas teosóficas son de poco valor, pero si el aspirante es sincero, su aplicación le ayudará a llevar una vida correcta, a desarrollar auto-conocimiento, y a despertar en última instancia la sabiduría Divina que está en su ser interno.

Ahora bien, la naturaleza misma de las enseñanzas teosóficas es la causa de su diversidad. Un teósofo hablará de acuerdo a su propia inspiración “expresando sus propias opiniones independientes.” Éstas no son ideas nacidas en su cerebro, sino que aparecen en un estado de conciencia profundo, donde el individuo está de cara a la Verdad en alguno de sus muchos aspectos. Y en este estado no se aprende a través de conceptos fácilmente repetibles, sino a través de “imágenes”. Por lo tanto, él tiene la difícil tarea de poner en palabras su comprensión holística de algo que está más allá de nuestra realidad conocida. Podemos imaginar cuando inapropiada debe ser la expresión de una de estas verdades en nuestras lenguas, y por qué muchos místicos se rehusaron a poner en palabras aquello que es sagrado. Citando de nuevo las palabras de HPB:
Una de las razones por las que vacilo en responder inmediatamente algunas de las preguntas que me hacen es la dificultad de expresar en un lenguaje lo suficientemente preciso aquellas cosas que se me presentan en imágenes, y que comprendo por medio de la Razón pura, como la llamaría Kant. [5]

De todos modos, ellos tienen que comunicarlas tan hábilmente como les sea posible si quieren señalar el camino a otros. Así, la expresión de las enseñanzas teosóficas debe necesariamente ser diferente de teósofo a teósofo, de acuerdo a su temperamento, trasfondo intelectual, etc., dándole a la exposición teosófica una naturaleza extraordinariamente dinámica que evita que se convierta en un credo. Por lo tanto, aunque una persona pueda sentirse más atraída por las enseñanzas teosóficas como fueron expresadas por algún teósofo en particular, si tiene una comprensión correcta sabrá que ninguna exposición verbal es capaz de expresar la Verdad (ni siquiera en el nivel intelectual) y que la theosophiano será alcanzada a través de la creencia en ningún cuerpo de conceptos. Ésta es la razón de por qué, desde su concepción misma, la Sociedad Teosófica no ha promovido el dogmatismo ni la creencia.

Sabiduría Antigua, una teosofía universal

Ha habido teósofos y Escuelas Teosóficas durante los últimos 2.000 años, desde Platón hasta los Alquimistas medievales quienes, cabe suponer, conocían el valor del término. [6]

La teosofía trasciende a la Sociedad Teosófica, y estuvo en la humanidad desde sus comienzos, no sólo en los países occidentales sino también en todo el mundo. Dado que “cada gran pensador y filósofo es un teósofo”, Buda, Zoroastro, Lao Tse, Jesucristo, Patañjanli, Shankaracharya, Nagarjuna y Rumi, entre otros, dieron enseñanzas teosóficas, sin importar como les llamaron a sus enseñanzas.

De acuerdo con la visión teosófica, cada religión está basada en, y deriva de, la misma verdad antigua  conocida en el pasado como la “Religión-Sabiduría”. Esta teosofía universal de la que estamos hablando “es el cuerpo de verdades que forma la base de todas las religiones, y que no puede ser reclamado como la posesión exclusiva de ninguna de ellas.”

Sin embargo, las puras y originales enseñanzas de las religiones, con el tiempo, se corrompieron en mayor o menor medida a causa de la ambición y el egoísmo humano, y se oscurecieron debido a la superstición e ignorancia. Así, la teosofía universal quedó mezclada en una masa de confusión, siendo ahora necesario un esfuerzo especial para devolverle su pureza. Una de las metas de la Sociedad Teosófica es estimular a sus miembros para que investiguen y descubran las verdades eternas presentes en las diferentes religiones, filosofías y ciencias, y ofrecerlas al público en una forma purificada.

Teosofía moderna y la ST

Cuando la Sociedad Teosófica fue fundada no tenía una literatura propia, y la principal actividad de sus miembros estaba en el campo de la teosofía universal. Pero hoy, luego de más de 130 años, la literatura producida a través de la ST cubre un amplio rango de temas. Tiene una dimensión metafísica que enseña acerca del funcionamiento y constitución del Cosmos, la meta de la existencia consciente en diferentes formas de vida, las leyes universales que dirigen su desarrollo, etc. Además, la literatura teosófica moderna habla acerca del correcto vivir y de la aplicación de los principios teosóficos en la vida diaria, y, finalmente, existe también un buen número de libros revelando la teosofía universal presente en diferentes mitos, filosofías, religiones y ciencias. Toda esta literatura es conocida como “Teosofía moderna” (usualmente escrita con “T” mayúscula).

La Teosofía moderna ofrece cierta cosmovisión común, pero dado que fue producida por la inspiración propia de algunos teósofos, no es un cuerpo de conocimientos definido, sino una exposición dinámica que difiere en muchos detalles o modos de expresión de un autor a otro. La Teosofía moderna no está basada en una revelación o en las enseñanzas dadas por alguien considerado especial e infalible, y recibe constantemente adiciones, presentando diferentes aspectos y nuevas formulaciones de los principios teosóficos. De hecho, así es como los Fundadores de la ST lo quisieron originalmente, como se revela en muchos de sus escritos, e incluso en aquellos de los Maestros de Sabiduría. Por ejemplo, en su primera carta a los teósofos de Estados Unidos reunidos en la Convención de 1888, HPB escribió:
Se darán nuevas enseñanzas Teosóficas a medida que las personas estén preparadas para recibirlas. Pero no se dará más de lo que el mundo pueda aprovechar en su presente nivel de espiritualidad. Depende de la difusión de la Teosofía –de la asimilación de lo que ya se ha dado– cuánto más y cuán pronto será revelado. [7]

Si la Teosofía moderna hubiera sido dada al mundo sólo durante los primeros años de la ST, con sus miembros trabajando por más de 100 años en una mera repetición de lo ya dado, hubiera significado la falla del movimiento teosófico, como lo advierte HPB en “La Clave de la Teosofía” [8]. Pero afortunadamente éste no fue el caso. Hubo varios verdaderos teósofos en la Sociedad Teosófica, y cada uno de ellos transmitió sus percepciones y sabiduría en una forma original y particular.

El papel de la Sociedad Teosófica

La Teosofía es una Ciencia que todo lo abarca; muchos son los caminos que conducen a ella, tan numerosos de hecho como lo son sus definiciones. [9]

Muchos son los caminos que llevan al estado de Sabiduría Divina, porque muchas son las diferentes disposiciones personales, estados de desarrollo, y lazos kármicos de cada aspirante. El énfasis en toda asociación teosófica genuina no está centrado en un camino único sino en una meta única.  Así, por ejemplo, la teosofía cristiana de J. Boehme, la teosofía ocultista de Mme. Blavatsky, y la teosofía psicológica de J. Krishnamurti (si les podemos poner esos rótulos) aunque difieran en lenguaje y conceptos son de todos modos enseñanzas teosóficas ya que todas éstas tienden a despertar la Sabiduría Divina en el aspirante. Y esta característica de la ST, la política de permitir libertad de pensamiento y estimular a sus miembros en una búsqueda incesante con una mente abierta, es esencial no sólo para la realización de la theosophia en uno mismo, sino también para la vitalidad del movimiento teosófico moderno. En palabras de HPB:
Ortodoxia en Teosofía es algo que no es posible ni deseable. Es la diversidad de opinión dentro de ciertos límites, lo que mantiene a la Sociedad Teosófica como un cuerpo vivo y saludable, a pesar de todas sus otras características desagradables. Si no fuera por la existencia de una gran cantidad de incertidumbre en la mente de los estudiantes de Teosofía tales saludables divergencias serían imposibles, y la sociedad degeneraría en una secta, en la cual un credo estrecho y estereotipado tomaría el lugar del espíritu de Verdad viviente y un conocimiento siempre creciente. [10]

Casi todas las frases de este párrafo merecen una profunda reflexión, pero dejaremos esto al lector. Sólo señalaremos que el decir (por ejemplo) que la Teosofía genuina comprende solamente las enseñanzas de HPB y sus Maestros no sólo está basado en una comprensión errónea de lo que realmente es la teosofía, sino que también va en contra de los intereses de la ST. Un miembro individual puede estar de acuerdo con cierta exposición de la teosofía en particular, digamos, con la de Mme. Blavatsky, y él tiene el derecho de estarlo. Pero nunca debería tratar de forzar a otros a aceptar su punto de vista, ni proclamar que esa expresión particular de la teosofía debería ser estudiada en forma exclusiva, a riesgo de traicionar el objetivo original de los Fundadores. La Sociedad Teosófica, en su intento de convertirse en una fraternidad universal, debe permanecer abierta a la teosofía universal, a todo aquello que pueda ayudar a elevar moral y espiritualmente a personas que pertenezcan a diferentes razas, credos, sexos, castas y colores. De otro modo, se convertirá en una secta particular, promocionando un “credo estereotipado” que será útil sólo a una porción de la humanidad que comparta ciertas características comunes. Esto se constituiría en el fracaso de la ST:
Todos los intentos similares al de la Sociedad Teosófica hasta ahora han terminado en el fracaso porque tarde o temprano han degenerado en una secta, formulado rígidos dogmas propios, y perdido así, por grados imperceptibles, aquella vitalidad que sólo la verdad viviente puede impartir. [11]

Por supuesto, esto no implica que donde se reúnen los grupos teosóficos deban ser lugares para la difusión de otras tradiciones (ver “Desde el Atalaya” por John Algeo, The Theosophist Abril 2007), ni que todo lo que se promociona como una “enseñanza espiritual” sea realmente teosofía. Es decir, no todo lo que se promociona como siendo espiritual, filosófico o religioso ayuda a elevar la condición humana. Como hemos dicho, a veces las enseñanzas originalmente espirituales fueron corrompidas a causa de la ignorancia, la sed de dominación, etc. En otros casos, la enseñanza es ofrecida por un “falso profeta”, es decir, alguien cuya intención no es dar una enseñanza espiritual en absoluto sino obtener algún tipo de rédito personal. Existen también algunas escuelas que difunden una especie de “materialismo espiritual” y que conducen al psiquismo, fanatismo, u otras formas de egoísmo, como pasa hoy en gran medida en el movimiento New Age. Por lo tanto, cada miembro de la Sociedad Teosófica debe desarrollar un discernimiento y comprensión profunda para descubrir, de un modo abierto y no dogmático, dónde está verdaderamente expresada la teosofía y dónde no.

Resumen

           Así, es claro que el término “teosofía” es usado en diferentes contextos. Para clarificar el tema podríamos aplicar la siguiente clasificación haciendo una distinción entre las diferentes aplicaciones de este término:

a) Theosophia: La teosofía trascendental, es decir, el estado de conciencia de iluminación interna.

b) Teosofía universal: Aquellas enseñanzas teosóficas dadas por todo gran pensador, sabio y filósofo, moderno o antiguo. En esta categoría podemos añadir dos subcategorías:
            b1) Teosofía antigua: a veces llamada la Sabiduría Antigua, significando esa verdad ancestral conocida en el pasado como la “Religión-Sabiduría”; y
            b2) Teosofía moderna: las enseñanzas teosóficas ofrecidas por miembros de la Sociedad Teosófica.

Dado que la ST no fue fundada para promover ningún sistema en particular, sus miembros no deberían limitar la Teosofía a un conjunto de conceptos definido, si no quieren crear un nuevo culto. Es nuestra responsabilidad el preservar un espacio de libertad para que cada miembro descubra la Teosofía universal por sí mismo de modo que, viviendo de acuerdo con sus enseñanzas, pueda realizar el estado de conciencia teosófico.

NOTAS:
[1] Collected Writings vol. II, p. 88, ‘What is Theosophy?’
[2] CW vol. XI, p. 258, ‘The Beacon of the Unknown’
[3] CW vol. XIII, p. 285, ‘Knowledge comes in Visions’
[4] CW vol. II, p. 88, ‘What is Theosophy?’
[5] CW vol. XIII, p. 285, ‘Knowledge comes in Visions’
[6] CW vol. XIII, p. 169, ‘The Original Programme Manuscript’
[7] CW vol. IX, p. 244, ‘Letter from H. P. Blavatsky to the Second American Convention’.
[8] La Clave de la Teosofía, “Conclusión. El Futuro de la Sociedad Teosófica”
[9] CW vol. XIII, p. 169, ‘The Original Programme Manuscript’
[10] CW vol. IX, pp. 243-4, ‘Letter from H. P. Blavatsky to the Second American Convention’.
[11] La Clave de la Teosofía, “Conclusión. El Futuro de la Sociedad Teosófica”

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Fuente:
El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica

Vol. 129 - Número 3 - Diciembre 2007 (en Castellano)

fuente: aqui

http://revista-el-teosofo.com.ar/teosofocas/200712/revteos20071206.html

 

jueves, 8 de junio de 2017

El poder del silencio, la puerta de entrada a cambios importantes

 

La fuerza del silencio.

La ausencia de sonidos puede ser la puerta de entrada a un mundo lleno de significados. Llegar a tener un tiempo de silencio te permite escucharte a ti, tu propia voz acallada por tantos ruidos; y si la mente también se calma, será mucho más fácil apreciar y resolver las diferentes situaciones que vivimos. El silencio nos da la oportunidad de escuchar tu propio cuerpo, tus latidos, tu respiración, tus leves movimientos, internos y externos,…
El ruido invade nuestra vida, en todo momento.
Las máquinas están por todas partes construyendo, derribando, circulando; oímos cuando agujerean una pared, cuando nos envían un mensaje, música estruendosa a través de la ventanilla de un coche, el despertador…
Quizás no existe el silencio absoluto, incluso en nuestro propio silencio escuchamos los de nuestro cuerpo. Pero cuando hablamos de silencio hacemos referencia a escuchar nuestra respiración, a relacionarnos con sonidos que nos aportan un estado de tranquilidad y relajación: el sonido del agua de un río, las olas chocando con la orilla de la playa, el canto de los pájaros, el silbido del viento,…Asociamos el silencio a un estado de bienestar.
Estar en silencio pone a prueba nuestra capacidad de estar solos. No tener que expresar cómo nos sentimos, sólo experimentarlo, interiorizarlo. Y no sabes que pasa, pero es un momento mágico: es la ausencia de ruido, estar contigo, revisar tu interior, aclarar tus ideas,…, desde la tranquilidad, experimentar tus sensaciones. Tú y Tú. No hay necesidad de explicar nada.
En esta sociedad tan ruidosa, una persona silenciosa es rara, loca,…, porque la ausencia de ruido se traduce como creencia de aislamiento. Hay una necesidad interna de buscar el silencio, una necesidad de entablar una relación más íntima con nosotros mismos, de recuperar todo aquello que el ruido se ha llevado.
La incapacidad de callar tiene un nombre: logorrea: opinar siempre, interrumpir constantemente a los demás, no callar nunca. No es más que la inseguridad, el miedo a uno mismo, a que el silencio predomine y tengas que enfrentarte a tu yo interior y que lo que veas no te guste. Pierdes la capacidad de disfrutar del sosiego del silencio, de descubrirte.
Debemos entrenarnos al silencio y hacerlo algo habitual en nuestra vida. Disfrutar de él nos aporta grandes beneficios internos.

El silencio ayuda a estructurar la información

El cerebro nunca descansa, incluso cuando en un estado de calma estamos completamente quietos o dormimos. Este maravilloso órgano sigue funcionando, pero de una manera diferente. Cuando el cuerpo descansa comienzan a desarrollarse otros procesos que complementan los que se realizan cuando estamos activos.
Lo que sucede básicamente es que se produce una especie de depuración. El cerebro evalúa la información y las experiencias a las que hemos estado expuestos a lo largo del día. Luego organiza e integra la información relevante y desecha lo que no es importante.
Este proceso es completamente inconsciente, pero produce efectos conscientes. Por eso sucede que a veces encontramos respuestas durante el sueño. O logramos ver las cosas desde un nuevo punto de vista, después de haber descansado algunas horas.
Lo interesante de todo esto es que un proceso similar también se produce cuando estamos en silencio. La ausencia de estímulos auditivos tiene casi el mismo efecto que el descanso. El silencio, por lo general, lleva a que pensemos en nosotros mismos y esto depura las emociones y reafirma la identidad.

Los importantes efectos sobre el estrés

El silencio no solamente nos vuelve más inteligentes, creativos y seguros, sino que también tiene efectos muy positivos sobre los estados de angustia. Los seres humanos somos supremamente sensibles al ruido. Tanto, que muchas veces despertamos sobresaltados por un objeto que cayó o por un sonido extraño.
Una investigación que se realizó en la Universidad de Cornell encontró que los niños que viven cerca de los aeropuertos mantienen un elevado nivel de estrés. Y no solo esto. También tienen una presión arterial más alta y presentan altos índices de cortisol, la hormona del estrés.

Por fortuna, también ocurre lo contrario. Y esto lo evidenció un estudio de la Universidad de Pavia, en el que se verificó que tan solo dos minutos de silencio absoluto son más enriquecedores que escuchar música relajante. De hecho, se evidenció que la presión sanguínea disminuía y que las personas lograban sentirse más despiertas y tranquilas después de este pequeño baño de silencio.
Como se observa, el silencio produce grandes beneficios tanto intelectuales como emocionales. Podríamos afirmar que mantenerte en silencio, al menos por pequeños lapsos al día, es un factor determinante en la salud cerebral. Y con ello, un elemento decisivo para mejorar nuestro estado emocional, salud y calidad de vida.

fuente: aqui

domingo, 4 de junio de 2017

Meditar no es poner la mente en blanco


Intentar poner la mente en blanco es pretender abstraerse de la realidad.

Uno de los mitos más extendidos sobre la meditación es que es una práctica que consiste en poner la mente en blanco. Incluso hay personas que llevan muchos años practicando la meditación creyendo que la mente ha de ponerse en blanco para que sea una práctica fructífera.
Pero antes de seguir: ¿qué significa poner la mente en blanco? Poner la mente en blanco, según se describe, significa despejarnos de todos nuestros pensamientos y emociones, ubicándonos así en un estado de mayor y plena conciencia. Hay personas que, pensando que esto es meditar, abandonan sus prácticas o ni siquiera las empiezan porque lo consideran muy difícil, o peor aún, les da miedo quedarse “en blanco”.
Meditar no es poner la mente en blanco. Poner la mente en blanco es prácticamente imposible, y en el caso de que alguien lo consiguiera, no tendría ninguna utilidad. La vida, la Creación, el cosmos, es esencialmente información que se manifiesta en distintas densidades vibratorias. Poner la mente en blanco significaría intentar frenar el flujo vibratorio de nuestras dinámicas tanto egoicas como conscientes, y no iría en consonancia con el proceso natural de lo devenido, es decir de la manifestación.
La mente no hay que aquietarla, es decir, forzarla a que cese de generar pensamientos. Lo que es importante es desidentificarnos de tales pensamientos. La meditación no es un proceso de lucha. Al contrario, es una práctica de no-lucha, el acrecentamiento de lo consciente en nosotros. La Conciencia no lucha con nada ni con nadie. El que lucha es el ego, las estructuras psicológicas con las que percibimos limitadamente la Realidad. Y precisamente la desidentificación es con dichas estructuras con las que nos condicionamos.
Este mito sobre la meditación es una confusión generalizada porque en Oriente se habla del Vacío, de la Nada, de lo que va más allá de las formas y los pensamientos. Pero cuando se habla en estos términos hemos de pensar en que se hace referencia a la infinita riqueza del Conocimiento del Ser. El Autoconocimiento trasciende los clásicos y limitantes pensamientos y emociones que convierten nuestra vida en algo mecánico y basado en el deseo y el sufrimiento. Cuando se hace referencia al Vacío o a la Nada, se está hablando de la esencia de toda existencia, que al no tener forma puede ser cualquier forma, y al no tener contenido puede manifestarse como cualquier contenido.
A nivel práctico, estoy hablando de romper la barrera de lo que “yo deseo” y de lo que creo que “yo soy”. Cuando nos damos cuenta de que lo que deseamos y creemos que somos es ilusorio, contradictorio y fijo –es decir, estancado-, reconocemos la realidad interna, que es una en la que vivenciamos más claramente las barreras que nos ponemos a nosotros mismos en nuestra interacción con las personas y el entorno. En segundo lugar, cuando nos damos cuentas de tales barreras autoimpuestas, nos hacemos conscientes de algo más importante que satisfacer los deseos puramente impulsivos que nos conducen al sufrimiento inútil: atender a la necesidad consciente del presente.

fuente: aqui

jueves, 23 de marzo de 2017

LAS 5 LEYES DE HIERRO DEL CÁNCER (Dr. R.G. Hamer)

1. LEY DE HIERRO DEL CÁNCER. Todo cáncer se inicia con un choque o conflicto psicológico grave que afecta el estado mental de quien lo experimenta -obviamente, cada uno responde desde su propia personalidad y subjetividad.

El cáncer es una respuesta orgánica al conflicto –representado en una pérdida o en un acontecimiento o desestabilización de sus relaciones que la persona interpreta como algo destructivo o muy negativo para ella.

Esta primera ley especifica además otros puntos importantes:
En el momento que se produce el conflicto psicológico se produce una modificación en el campo electrofisiológico de un área cerebral concreta, llamado foco de Hamer, observable a través de un escáner cerebral (TAC).
Existe una relación definida entre el tipo de conflicto psicológico sufrido y el área cerebral afectada, y entre esta y el órgano concreto donde se manifiesta el cáncer.

2. LEY DE LA EVOLUCIÓN BIFÁSICA DEL CONFLICTO. A partir del choque podemos observar una interrelación entre la evolución del conflicto psicológico, la evolución del foco de Hamer en el cerebro y la de la enfermedad orgánica que básicamente consiste en dos fases:

1º fase: Toda aparición de un conflicto como el mencionado es seguido por una etapa de estrés (fase activa del conflicto). En esta fase la persona muestra nerviosismo, manos frías, dificultad para dormir, tensión muscular, falta de descanso, de relajación, respiración superficial, etc. En este sentido practicar técnicas de relajación, ejercicio suave o estiramientos puede atenuar el impacto del conflicto psicológico.

2º fase: En el momento en que se soluciona el conflicto psicológico se entra en la segunda fase (fase resolutiva o curativa del conflicto) en la que el predominio es de relajación/cansancio. Es decir EN EL MOMENTO QUE SE RESUELVE EL CONFLICTO PSICOLOGICO LA ENFERMEDAD INICIA SU PROCESO DE AUTOCURACION.
Si el cuerpo tiene un entorno adecuado, libre de tóxicos y la suficiente energía el proceso de curación se produce solo. Cabe resaltar que muchas veces es en la 2º fase cuando se produce el diagnostico medico de identificación de enfermedad dañina, como es el caso de la leucemia o el infarto de miocardio, que si bien puede ocasionar complicaciones importantes que hay que tratar, hay que entenderlas como procesos de curación del cuerpo.

3. LEY DE SISTEMA ONTOGENÉTICO DE LAS ENFERMEDADES. La manifestación de la enfermedad depende del origen embriológico del tejido afectado:
Cuando el impacto se realiza sobre un tejido desarrollado a partir del endodermo o mesodermo embrionarios, durante la fase activa del conflicto se generan proliferación celular o tumoraciones en los órganos correspondientes mientras que en la fase de resolución del conflicto se produce detención del crecimiento, enquistación, reducción bacteriana, etc.
Cuando el impacto se realiza sobre tejido desarrollado a partir del ectodermo, durante la fase activa se generan necrosis o ulceraciones en los órganos correspondientes, mientras en la fase resolutiva hay edematización, hinchazón, crecimiento abundante, cicatrización.

4. LEY DEL SISTEMA DE ONTOGÉNESIS DE LOS MICROBIOS Y BACTERIAS. Los microbios, bacterias y virus colaboran con el organismo durante la fase de curación. Es decir, una gripe, por ejemplo es una manifestación de la resolución del conflicto psicológico:
Si el conflicto ha afectado a zonas del endodermo o del mesodermo, durante la fase de resolución aparecerán hongos, bacterias y gérmenes que ayudarán a eliminar la proliferación celular o la tumoración que se produjo durante la fase activa.

Si el conflicto afectó al ectodermo, durante la fase de resolución aparecerán microorganismos y virus que ayudarán a restaurar las necrosis o ulceraciones producidas en la fase activa del conflicto.

5. LEY DE LA QUINTA ESENCIA O COMPRENSIÓN DEL SENTIDO DE LA ENFERMEDAD. La enfermedad es un programa biológico destinado a decirle al individuo que está viviendo una situación que no le conviene, que no ha asimilado.
Las enfermedades no ocurren por casualidad, ni por caprichos del “destino”. 

SI OBSERVAMOS LO QUE LA ENFERMEDAD NOS PERMITE HACER, NOS OBLIGA A HACER O NOS IMPIDE HACER PODEMOS ENCONTRAR PISTAS DEL CONFLICTO PSICOLÓGICO ASOCIADO.

fuente: aqui

viernes, 17 de marzo de 2017

Cuatro ‘falsos saludables’ en el supermercado


En cada elección sobre qué metemos en nuestro carro, luchamos contra todos los reclamos posibles que el marketing ha podido idear

Abastecemos nuestras neveras en supermercados que nos ofrecen pasillos y más pasillos llenos de estanterías con miles de productos. En ese escenario, cada fabricante desea que elijas el suyo, así que lo publicitará más, lo envolverá mejor, le dará más sabor y le escribirá en la parte más visible del envase aquello que crea que puede hacerlo parecer el rey del lineal, o el más sano, o el único que te da algo que la competencia no tiene. En cada elección sobre qué metemos en nuestro carro, luchamos contra todos los reclamos posibles que el marketing ha podido idear.
No deja de ser un baile de máscaras: a menudo el producto real, el que se encuentra tras todos los adornos del envase es muy similar al resto de sus homólogos y con toda probabilidad habrá exagerado hasta el límite de lo legal (o hasta el vacío legal en muchos casos) sus bondades y escondido sus defectos.



MÁS INFORMACIÓN

Como hablar de todas las triquiñuelas que se usan para convencernos desde las estanterías daría para un año entero de artículos, vamos a echar solamente un vistazo a cuatro de los productos más habituales de los que nos intentan vender como muy saludables:


Yogures desnatados


¿Qué nos cuentan? Los yogures desnatados de mil sabores y con los ingredientes más exóticos que podamos imaginar copan las neveras de los supermercados. Se venden como una opción más saludable que la versión entera por su menor contenido calórico y la ausencia de grasas.
¿Cuál es la realidad? Muchos yogures desnatados llevan azúcar añadido, y no en poca cantidad. Además, sabemos que la grasa láctea no debería ser una gran preocupación, menos en la cantidad que aporta un yogur. El consumir los lácteos enteros contribuye a favorecer la saciedad. Deberíamos primar el “sin azúcar añadido” por encima del “desnatado”.
La mejor elección: el yogur natural sin más.

Bollería y galletas sin azúcar


¿Qué nos cuentan? Ante la presión que se está produciendo en los últimos tiempos sobre el consumo de azúcar y el elevado contenido del mismo en muchos productos procesados, las marcas han optado por solucionar el problema a golpe de edulcorante, lo que les permite escribir un “Sin azúcar” en la caja y revestir así al producto de un halo de salubridad.


Muchos fiambres tienen un contenido en carne muy bajo. No son productos de calidad, y además entran en la clasificación de carnes procesadas que la OMS aconseja reducir
¿Cuál es la realidad? Siguen siendo productos fabricados con ingredientes poco recomendables (harinas refinadas y grasas de mala calidad), que desplazan el consumo de alimentos saludables como la fruta, los frutos secos o un pan integral. Además, los edulcorantes, por ser acalóricos, no son inocuos. Sabemos que afectan de manera negativa a nuestra microbiota y que contribuyen a mantener ese umbral del dulzor tan elevado al que estamos tan (mal) acostumbrados.
La mejor elección: olvida las galletas y la bollería, hazte una tostada de pan integral de calidad.

Fiambres bajos en grasa


¿Qué nos cuentan? York o fiambre de pavo como máxima representación del desayuno o merienda fitness. Nos los venden como algo fácil de comer, ligero y sano.
¿Cuál es la realidad? Muchos fiambres tienen un contenido en carne muy bajo, de menos del 70%, el resto es fécula, almidones, azúcares, aditivos y agua. No son productos de calidad, y además entran en la clasificación de carnes procesadas que la OMS aconseja reducir.
La mejor elección: La carne natural, no procesada. Una pechuga de pollo o de pavo a la plancha o al horno podemos cortarla en láminas que guardar en la nevera y consumir en frío en las mismas ocasiones que usamos fiambres.

Cereales para cuidar la linea


¿Qué nos cuentan? Son cereales de desayuno, muy enfocados a público femenino que prometen ayudar a “cuidar la línea” o incluso a perder peso.
¿Cuál es la realidad? Igual que la mayoría de cereales de desayuno, son muy ricos en azúcar, suelen rondar el 15-20% de azúcar añadido y llevar solo una parte de integrales. Referencias que no se venden con esos reclamos publicitarios y son mucho más baratas, como unos Corn Flakes, rondan en cambio el 8% de azúcar.
La mejor elección: Los cereales integrales sin azúcar añadido como los copos de avena, el arroz integral hinchado o cereales en copos tostados sin azúcar.
Antes de acabar, quiero recordar que la fruta y los frutos secos siempre son opciones ganadoras, aunque no lleven lustrosos envases glosando sus virtudes, ni sean protagonistas de inspiradores anuncios publicitarios. Y que como opción proteica los huevos, el hummus o el tofu pueden alternarse perfectamente con la carne y sustituir a los fiambres siendo una opción mucho mejor.
En resumen, compra sobre todo materias primas o productos poco procesados: alimentos que no necesiten etiqueta, ni envase, ni lista de ingredientes.

Lucía Martínez Argüelles, es dietista-nutricionista, máster en nutrigenómica y nutrición personalizada, TSD y bloguera en www.dimequecomes.com

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jueves, 9 de marzo de 2017

14 palabras tóxicas que deberías eliminar de tu vocabulario


Expresiones y palabras limitantes que te atan a esquemas mentales poco constructivos.

Hay palabras tóxicas que no deberíamos utilizar. Algunas de ellas son negativas para nosotros porque son términos limitantes que nos impiden avanzar y desarrollarnos, otras son poco específicas y otras pueden dañar la autoestima de la persona a la que se lo decimos.
Tal y como afirma la psicóloga Nuria Luján Treviño: “La manera como utilizamos el lenguaje afecta a los demás, porque podemos hundir a alguien o provocarle un cambio en las actitudes según lo que le decimos”.

Somos lo que decimos

Las palabras tienen un efecto positivo o negativo en nosotros mismos y en los demás. Catherine Pratt, autora del libro “Cómo tratar con gente negativa”, afirma que las personas negativas pueden provocar que otros se sienten agotados o incluso deprimidos. Y es que las palabras que utilizamos no solo afectan a otros individuos, sino que hablan mucho de nosotros. Como dice la frase popular, “el lenguaje es el reflejo de nuestro pensamiento”.
Las palabras tóxicas también tienen consecuencias sobre nuestra propia imagen y sobre cómo nos ven los demás. Las personas queremos rodearnos de gente positiva y evitar aquellas personas que nos hacen sentir mal y que proyectan negatividad. Además, las palabras tóxicas también son palabras limitantes, en el sentido de que limitan nuestro desarrollo personal y no nos permiten alcanzar el éxito.

Una lista de palabras tóxicas

Pero, ¿qué palabras tóxicas hay? ¿cuáles son las palabras negativas?
Existen una serie de términos que no deberíamos emplear como parte de nuestro lenguaje. Son los siguientes.

1. Incompetente

Hay palabras que cuando alguien las recibe le hacen sentir como un torpe e un inepto. Por eso se debe evitar llamar incompetente a alguien. ¿Por qué? Pues porque cada persona tiene una serie de virtudes y defectos, y puede ser bueno para realizar unas tareas pero no otras.
Por ejemplo, una persona igual no es buena trabajando de camarero, pero puede tener un gran dominio de las nuevas tecnologías y se desempeña excelentemente como programador web. Para no utilizar la palabra incompetente en lo referente al trabajo a los estudios, siempre es aconsejable alentar a este individuo a que encuentre su verdadera pasión. Puede que para ese trabajo no sirva, pero habrá otro en el que encaje perfectamente y en el que podrá explotar sus competencias.

2. Raro

Los individuos podemos tener muchos prejuicios y ponernos a la defensiva con lo que no entra dentro de nuestros esquemas mentales. Existen muchas culturas con sus formas de pensar y sus valores y sus costumbres, y esto es lo que hace que nuestro mundo sea tan variado, rico y diverso. Cuando afirmamos que alguien es raro, estamos diciendo que nosotros somos lo normal, cuando, en realidad, todos somos diferentes.
Si eres de esos que llama raro a alguien y sufre algún tipo de problema, deberías estar agradecido de la suerte que has tenido por nacer en una buena familia y por gozar de una buena salud. La vida puede ser muy injusta con algunas personas.

3. Te necesito

Esta frase, si es empleada en una relación de pareja, hace referencia a la dependencia emocional. La utilizan personas que tienen una autoestima baja y que se enganchan a una relación pese a ser tóxica. Cuando alguien goza de una autoestima alta no necesita a nadie para ser feliz, porque la pareja es un complemento y no lo es todo para él o ella.

 

4. No puedo

“No puedo” es una de esas palabras limitantes que te imposibilitan pasar a la acción y son paralizantes. Salvo en casos extremos, el esfuerzo y la perseverancia te permitirán alcanzar tus metas. Siempre y cuando estas metas sean realistas.

5. Debo, no debo

“Debo o no debo” tiene que ver con una serie de creencias sociales o lo que los demás te dicen que debes hacer. Tú eres la única persona que sabe lo que te motiva y lo que te hará feliz. Así que ya puedes borrar de tu diccionario personal esta palabra o las frases como: debo casarme, debo ser médico, etc. Mejor utilizar así: "quiero ser bombero" o "quiero viajar".

6. Imposible

Esta palabra es similar a “no puedo”, y como se ha dicho anteriormente, excepto algunos casos, los objetivos realistas se pueden lograr. Más que imposible, mejor sería de decir: “es difícil pero no imposible.”

7. Odio

El odio es una emoción negativa que fomenta la agresividad y la violencia. Según cuenta el psicólogo Manuel Vitutia en el Huffington Post, “Esta emoción nos roba la paz y no nos deja disfrutar de nada más. Sentir odio es como sufrir una úlcera". No conseguiremos nada diciéndole a alguien que le odiamos. Siempre es mejor la aceptación y seguir adelante sin rencores.

8. Aburrido

Siempre hay cosas que hacer, si estás aburrido es porque tienes una vida poco rica. En vez de quedarte en el sofá mirando el televisor, mejor que salgas a dar un paseo, a correr o te leas un libro interesante de psicología como estos: “Los 30 mejores libros de Psicología que no puedes perderte”.

 

9. Enfadado

El enfado es muchas veces una reacción de la que nos arrepentimos. Por ejemplo, cuando estamos en pareja y explotamos por una tontería, luego toca pedir disculpas por nuestra reacción y reconocer que no era para tanto. Los expertos afirman que el enfado es una reacción secundaria que oculta muchas veces la inseguridad, el miedo o la tristeza. Por tanto, si vas a enfadarte, primero analiza si no hay otra causa que lo esté provocando tu enojo.

10. Culpa

Culpar a los demás también puede enmascarar nuestras propias inseguridades, y puede evitar reconocer que nosotros también somos culpables. De hecho, es más fácil culpar al otro que hacer una profunda reflexión sobre tu parte de culpa.

11. Feo

Vivimos en una sociedad que valora mucho el aspecto físico de las personas y en el que predomina una cultura de la imagen. Y no todo el mundo tiene unos rasgos físicos que enamoran. Pero eso no te da derecho a despreciar a alguien por ese motivo, porque puede que en su interior atesore otras cualidades importantes. Llamar feo a alguien puede hacerle mucho daño y por eso debemos borrarlo de nuestro diccionario.

12. Inútil

Llamar inútil a alguien es como llamarle incompetente. Es un insulto degradante que debería evitarse a toda costa. En el trabajo, si piensas que alguien no tiene las cualidades necesarias para desempeñar esa función, házselo saber pero motívale para que se dedique a otra cosa. Seguro que podrás sacar a relucir su talento de otra manera.

13. Fracaso

La palabra fracaso debe borrarse del diccionario personal, porque es una palabra limitante y, por tanto, interfiere negativamente en el desarrollo personal. Los fracasos son experiencias de las que se puede aprender y son vivencias muy enriquecedoras.

14. Malo

Llamar malo a alguien es poco específico. Además, que algo sea bueno o malo puede ser discutible. Por ejemplo, hay personas que piensan que tener relaciones sexuales con más de una persona es malo aunque en realidad no es así.
Asimismo, podemos llamar malo a alguien simplemente porque no nos trata como querríamos. Por poner otro ejemplo, si nuestra pareja nos deja, el dolor hará que la veamos como una mala persona, porque es el rencor el que se está manifestando.

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lunes, 20 de febrero de 2017

¿En qué consiste la educación? - Emilio Carrillo


Educación: «contribuir a sacar del otro lo mejor de sí»

El sistema educativo está en crisis. No se sabe muy bien lo que significa educar, o lo que hay detrás de la denominación sistema educativo. Observemos que los vocablo -educación y educar proceden del verbo latino educare, que significa «contribuir a sacar del otro lo mejor de sí». Si no se está haciendo esto, no se puede decir que se esté educando. Por ello, la educación tiene dos fundamentos principales: colaborar para que el niño, el adolescente o el joven se conozca a sí mismo; y para que, al hacerlo, ponga en valor sus dones y talentos (sus capacidades y facultades innatas).

Educación y formación no son lo mismo

Coloquialmente se suele hablar de educación y formación como sinónimos, pero no significan lo mismo. Tampoco es lo mismo educar que formar. Concretamente, formación y formar no derivan de educare, sino de otro verbo latino: formare. Su traducción admite actualmente una doble interpretación: ‘formar’ y ‘formatear’. La línea que separa ambos términos es muy fina, pero muy importante. De hecho, es muy fácil pasar de formar a formatear:

+Formar es el proceso de aprendizaje de técnicas, herramientas, habilidades y conocimientos, ligados o no a los dones y talentos de la persona, que sirven para acceder al mercado laboral.

+Formatear es lo que se hace en informática cuando se formatea, por ejemplo, un disco duro: se borran los ficheros primigenios que contenía para sustituirlos por otros. El espacio queda «limpio» y ya se pueden grabar nuevos ficheros en él. Hay que recordar que cuando se le da al comando de formatear suele aparecer una pregunta en la pantalla: «¿Está Ud. seguro?». El programa tiene el detalle de advertirnos de que si elegimos formatear van a desaparecer los archivos actuales que contenga el disco. Pero nadie hace esta pregunta a los padres cuando llevan a sus hijos por primera vez a un centro educativo.

Sistemas de creencias, programas informáticos…

Es realmente esto, formatear y no educar, lo que con demasiada frecuencia y facilidad hacen los padres y el denominado «sistema educativo»: pretenden dejar a un lado los ficheros originales del niño, adolescente o joven (sus dones y talentos innatos, sus habilidades, sus facultades) e imponer en su lugar otros ficheros distintos: sistemas de creencias que actúan a modo de «programas informáticos» que desvirtúan y anulan lo que son los chicos. El sistema educativo amolda y somete a los educandos a lo que el sistema social y económico imperante quiere de ellos. Para ello, los encorseta; ajusta su comprensión de las cosas y sus pautas de conducta y comportamiento a las normas y reglas establecidas por el sistema. El pretexto es que estén preparados para incorporarse al mercado laboral. Así pues, son transformados en una especie de robots que no hacen las cosas por sí mismos, a partir de lo que son y lo que se mueve en su interior. Sus acciones y reacciones van pasando a ser mecánicas, automáticas, a medida que han sido inducidas y provocadas por esos programas informáticos, por esos sistemas de creencias.

Llegada a la edad adulta, esa persona creerá que hace cosas, que actúa, pero será mentira; nunca va a hacerlo. Porque su hacer cotidiano va a consistir en respuestas mecanizadas. El programa informático va marcando la forma de vida que quiere desarrollar la persona: por ejemplo, la forma de acceder al mercado laboral o el tipo de trabajo que quiere tener, o la manera de relacionarse con sus amistades, o el formato que debe tener su relación de pareja…

El sujeto esclavo

Con esto, el sistema consigue convertir al ser humano en un sujeto esclavo. Este es el producto final del proceso de formateo. Fijémonos en el término sujeto: literalmente, significa «estar sometido». Esto es precisamente lo que se pretende; que el ser humano esté sometido, a un sistema y a unas normas que alguien le impone. Para el individuo, verse como un sujeto es lo más normal del mundo, a causa del sistema de creencias que se le ha introducido. Es lo frecuente; pero no es en absoluto lo normal. No es normal que todos nos veamos como sujetos independientes del resto; esto corresponde a un punto, en el proceso evolutivo y consciencial, muy «infantil». Forma parte de lo que me gusta llamar consciencia egocéntrica. Y su superación nos lleva a avanzar hacia una consciencia transpersonal.

El conocimiento de uno mismo

Como padre o madre, o como educador, es hora de que recuerdes y recuperes lo que es la esencia de la educación: colaborar para que el niño, el adolescente o el joven se conozca a sí mismo y, al hacerlo, ponga en valor sus dones y talentos. Así dará lo mejor de sí. De otro modo, se está abonando el terreno de la frustración y el sufrimiento.

«Conócete a ti mismo». Este conocido aforismo fue colocado por los grandes sabios de la Grecia clásica, hace dos mil quinientos años, en el pronaos del templo de Apolo, en Delfos, donde se ubicaba ni más ni menos que el oráculo de los dioses. Si hubiesen vivido en nuestros días, esos sabios habrían sustituido ese aforismo por este: «Date cuenta de que eres Conductor y coche»; es decir, date cuenta de que eres mucho más que tu yo físico, emocional y mental (coche), que eres algo que no es de este mundo (Conductor) encarnado en este mundo. Cuando sabemos que nuestro origen es divino y eterno y que el cuerpo no es más que un vehículo que utilizamos, desaparece el miedo a la muerte, y podemos llevar una dinámica de vida radicalmente distinta. Los miedos se van diluyendo y en su lugar va apareciendo la libertad, que consiste precisamente en la carencia de miedos. Además, el conocimiento de uno mismo va muy ligado al conocimiento de los propios dones y talentos.

Los dones y talentos

Conviene educar a la persona para que despliegue una actividad laboral que no sea trabajo, sino que se vincule a sus dones y talentos. El trabajo es la actividad propia del sujeto esclavo, mientras que el ejercicio de los dones y talentos es lo propio del individuo libre. Por tanto, conviene que tanto los padres como los educadores estén atentos a los dones y talentos de los chavales, estimulen su florecimiento y faciliten su puesta en práctica.

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viernes, 3 de febrero de 2017

7 Ejercicios Mindfullness que pueden realizarse en casa


Muchos sufrimos el estrés en nuestro puesto de trabajo, e irónicamente la propia sobrecarga de trabajo impide a muchos poder atajar el problema por falta de tiempo. La experta en gestión del estrés Elizabeth Scott nos propone unos ejercicios mindfulness que son lo suficientemente simples para que cualquiera pueda realizarlos en su propia casa o lugar de trabajo y son, al mismo tiempo, un método extraordinariamente poderoso para mejorar nuestra capacidad de relajación, concentración y nuestra productividad.

Ejercicio 1: Un minuto de atención plena

Este es un ejercicio fácil que puedes hacer en cualquier momento del día. El objetivo consiste en enfocar toda la atención en tu respiración durante un minuto. Deja abiertos los ojos, respira con el vientre en lugar de con el pecho y trata de respirar por la nariz y que salga por la boca. Céntrate en el sonido y el ritmo de la respiración. Prepárate para que la mente deambule (porque lo hará) y tendrás que esforzarte por devolver la atención al objetivo cada vez que esto pase. Puedes realizar este ejercicio las veces que quieras ya que te ayuda a restaurar la mente, conseguir claridad y paz. Este ejercicio es la base fundamental de una técnica de meditación mindfulness correcta.

Ejercicio 2: Observación consciente

Escoge un objeto. Cualquier objeto cotidiano: una taza de café, un bolígrafo… Ahora permite que absorba completamente toda tu atención. Solo obsérvalo. Ser consciente de lo que estás observando te aporta una sensación de “estar despierto”. Observa cómo la mente se libera de pensamientos y se centra en el momento presente. Es algo sutil pero poderoso. También puedes practicar la observación consciente con las orejas en lugar de los ojos. Algunas veces escuchar es mucho más potente que mirar.

Ejercicio 3: Cuenta hasta 10

Este ejercicio no es más que una simple variación del ejercicio 1. En este caso en lugar de centrarse en la respiración, cierra los ojos y enfoca la atención en contar lentamente hasta 10. Si en algún caso pierdes la concentración, debes empezar por el número 1. En la mayoría de los casos sucede algo así:
– “Uno… dos… tres… tengo que comprar leche hoy. Oh, UPS, estoy pensando.” – “Uno… dos… tres… cuatro… esto no es tan difícil después de todo… ¡Ese es un pensamiento! Empezar de nuevo.” – “Uno… dos… tres… ahora ya lo tengo. Realmente estoy concentrando ahora…”

Ejercicio 4: La llamada a la atención

En este ejercicio consiste en centrar tu atención en la respiración cada vez que se produce una señal ambiental específica. Por ejemplo, cada vez que suena el teléfono. Simplemente elige una señal ajena a ti. Cualquier cosa es válida. Cada vez que te miras en el espejo, cada vez que tus manos se tocan, cada vez que oyes el claxon de un coche, el silbido de un pájaro… Esta técnica está creada para conseguir que, cuando se realiza la acción de enfocar la respiración, tu mente viaja al momento presente y se hace consciente de ello.

Ejercicio 5: Escuchar música

Escuchar música tiene muchos beneficios, tantos, que la música está siendo utilizada terapéuticamente. Eso es porque escucharla produce una gran conciencia del ejercicio. Puedes escuchar música relajante y sentir los efectos calmantes mientras haces un ejercicio mindfulness centrándote realmente en el sonido y la vibración de cada nota.

Ejercicio 6: Limpieza de casa

El término “limpieza de casa” tiene un significado literal, así como uno figurativo; deshacerse de carga emocional. Dejando atrás las cosas que ya no sirven. Ambos pueden ser calmantes para el estrés. El desorden, es un estresor muy importante a tener en cuenta. Limpiar la casa, (reconociéndolo como un ejercicio de atención consciente) puede traer beneficios duraderos. Tienes que verlo como un acontecimiento positivo, un ejercicio de alivio del estrés y autocomprensión, en lugar de simplemente como una tarea. Céntrate en lo que haces y cómo lo estás haciendo.

Ejercicio 7: Observa tus pensamientos

Es difícil conseguir que cualquier persona estresada y ocupada que lleva un rápido ritmo de vida, lo abandone para enfocarlo en una corriente de pensamiento a través de la mente. La idea de sentarse, incluso, les produce más estrés. Si eres una de esas personas, en lugar de trabajar contra la voz de tu cabeza, puedes sentarte y “observar” tus pensamientos en lugar de involucrarte en ellos. De esta manera no conseguirás eliminarlos como en el resto de ejercicios pero es una buena técnica para disminuir su intensidad.
Estos ejercicios de conciencia están diseñados para desarrollar tu capacidad de mantenerte en el momento presente y son una buena manera de mejorar tu capacidad de concentrarte. Practicando esos ejercicios también encontrarás más fácil meditar.
Es importante darse cuenta de que hay una diferencia entre la atención y concentración. La concentración te ayuda a centrar tu atención en una cosa o la otra y de esta manera te ayuda a tomar el mando de lo que pasa en tu mente. Pero atención plena es un paso más allá de la concentración. Atención plena es un estado de conciencia. Es “presencia” de la mente.


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miércoles, 18 de enero de 2017

¿Qué es el ego y cómo opera?- Eckhart Tolle



La mente es comparable con el océano; en la profundidad está calmado y pacífico; y en la superficie está agitado y turbulento.

A la profundidad de la mente, se la denomina el Ser. Es la esencia de todas las cosas; la energía de la cual todos formamos parte; es el todo (Tao), o también llamado la Realidad Absoluta, Conciencia Pura o Dios.
La superficie de la mente, en cambio, es el ego.

¿QUÉ ES EL EGO? 



Es la identificación con el yo físico-mental-emocional. Es decir, cuando nos identificamos con nuestros pensamientos, con nuestro cuerpo físico, con el mundo que nos rodea y con nuestra propia historia de vida, entonces es cuando surge un falso sentido de “yo”; un personaje ficticio al cual llamamos el ego.

Este sentido de “yo” se siente separado de los demás y vive en función de conceptos mentales y patrones condicionados impuestos por la familia, la sociedad y la cultura en general.

En el momento de nacer, se te asigna un nombre, y se te va programando tu mente a través de la educación y el sistema cultural y social. Por tanto, se ha creado un ser conceptual, el cual no existe, es tan solo una creencia, una idea, es mental.

El Ser es lo que tú eres. Es tu verdadera naturaleza; libre de conceptos, condicionamientos, ideas y pensamientos.

El Ser es la Realidad Absoluta, es Conciencia Pura. Es el espacio-silencio-consciente no manifestado, del cual surge toda la manifestación; el mundo.
Todo es el Ser. Nada puede existir fuera del Ser.

El Ser no es un estado, es adimensional; es un no-estado, desde el cual surgen los diferentes estados de conciencia.

Así, podemos decir, que desde la paz y el silencio absoluto, surge un movimiento mental, creando un mundo manifestado y una existencia dual.

El Ser siempre es; es permanente, atemporal, es ilimitado e infinito. Y del Ser, surge el movimiento mental, dando forma a los diferentes estados de conciencia; los cuales concurren mutuamente. Este movimiento mental está formado principalmente de pensamientos, los cuales son impermanentes, están sujetos al tiempo, son limitados y finitos.

Cuando vives desde el ego, no eres. Simplemente te identificas con el pensamiento, surgen emociones y crees que lo que tú percibes y lo que tú ves, es la realidad.

Cuando vives desde el ego, surgen todo tipo de ilusiones, percepciones erróneas y dolores que han permanecido ocultos en nuestro interior y que salen a la superficie cuando se da una situación concreta en la vida.

Cuando estás en el Ser, es cuando vives la realidad tal y como es. Esto solo es posible hacerlo en el momento presente, justo en este mismo instante, aquí y ahora.

Vivir en el Ser es permanecer como Presencia consciente, sin tiempo. Es la dimensión vertical, la cual es la realidad. La dimensión horizontal es la de la mente, en la cual hay pasado y futuro. La dimensión horizontal es la ilusión.
El ser humano vive entre estas dos dimensiones, la vertical y la horizontal, las cuales forman la dualidad de la totalidad, del Tao.

Si te identificas con la mente, los pensamientos, toda tu realidad será una ilusión. Son tus percepciones erróneas, creadas por ti mismo a partir de un pensamiento o una emoción.

Si estás en el aquí y ahora, en el Ser, dejas de identificarte con la mente y fluyes con lo que Es. Y cuando estás en este estado, no hay lugar para sufrimiento, ni ilusiones, simplemente Eres uno con el Todo.

Cuando vives desde el ego, no eres feliz. No aceptas lo que se te ha dado; deseas cambiarlo. Entonces pones resistencia, hay lucha interior, y por tanto, sufrimiento.  Deseas que tu vida sea diferente de lo que es. Eres un mendigo.
Nunca puedes encontrar la felicidad mientras vivas identificado con tu mente. Para poder encontrar la felicidad, debes ir más allá. Debes trascender la mente, el pensamiento. Debes estar en el Ser.

Cuando estás en el Ser, todo lo que hay en tu vida lo encuentras perfecto. No deseas que las cosas sean diferentes, pues comprendes que todo lo que es, está bien, es correcto, es perfecto. Tienes paz interior, no hay lucha, no hay resistencia, no hay sufrimiento ni dolor.

Para encontrar la verdadera felicidad, tu atención no debe estar en la mente, debe estar en el Ser. Y esto solo se consigue con la práctica espiritual; meditación cada día, y auto-indagación.

Si practicas cada día meditación y auto-indagación, al cabo de unos años, habrás trascendido la mente y estarás en el Ser. Entonces todo te parecerá perfecto, ya no serás un mendigo, y además, podrás lograr tus deseos.

Este es el estado de Buda y Cristo. Es el estado de Iluminación.

La Iluminación es permanente, es un estado que permanece todo el tiempo. Siempre está ahí. Lo que sucede es que queda oscurecido por el pensamiento constante y la identificación con él.

Ahora, quizás habrá algunos días en los que trasciendas la mente y estés en el Ser; lo veas todo bello, perfecto, sientas paz en tu interior y ningún deseo de cambiar tu vida. Pero este estado puede durar muy poco y luego vuelvas a “caer” en el estado dormido, en la distracción de los pensamientos. Para poder llegar a la iluminación, el estado permanente del Ser, debes hacer la práctica espiritual todos los días: meditación y auto-indagación.

Cuando vives en una aceptación completa de lo que es, ese es el final de todo el drama en tu vida. Porque vives desde el Ser.

La mayoría de las llamadas “cosas malas” que ocurren en la vida de las personas se deben a la inconsciencia. Son creadas por uno mismo, o más bien creadas por el ego.

A veces me refiero a esas cosas como “drama”. Cuando eres plenamente consciente, el drama ya no viene a tu vida.

¿CÓMO OPERA EL EGO Y CÓMO CREA EL DRAMA?



El ego es la mente no observada que gobierna tu vida cuando tú no estás presente como la conciencia testigo, como el que observa.

El ego se percibe a sí mismo como un fragmento separado, en un universo hostil, sin conexión real interior con ningún otro ser, rodeado de otros egos que, o bien ve como una amenaza potencial o que intentará usar para sus propios fines.

Los patrones básicos del ego están diseñados para combatir su propio miedo y su sensación de carencia.

Son la resistencia, el control, el poder, la codicia, la defensa, el ataque, etc.
Algunas de las estrategias del ego son extremadamente inteligentes, pero nunca resuelven verdaderamente ninguno de tus problemas, simplemente porque el ego mismo es el problema.

El ego solo puede vivir en el pasado y en el futuro. Cuando estás en el presente, en el aquí y ahora, no hay ego, solo presencia.

Cuando los egos se juntan, sea en las relaciones personales o en las organizaciones o instituciones, ocurren cosas “malas” tarde o temprano: drama de un tipo u otro, en forma de conflicto, problemas, luchas de poder, violencia física o emocional, etc.

Esto incluye males colectivos tales como la guerra, el genocidio y la explotación, todos debidos a la inconsciencia masificada.

Cuando te vuelves a conectar con el ser y ya no estás dominado por tu mente, dejas de crear esas cosas. Ya no creas o participas en el drama.

Muchos tipos de enfermedades son causadas por la resistencia continua del ego; que produce bloqueos en el flujo de energía que circula por el cuerpo.

Debido a la identificación con un pensamiento, surge una emoción. Si el pensamiento es positivo, la emoción será de alegría, contento, felicidad. Pero si el pensamiento es negativo, la emoción será de tristeza, miedo, ira o dolor.

Cuando hay emociones negativas, éstas alteran el ritmo de nuestro flujo de energía vital, creando bloqueos y estancamientos, los cuales impiden que la energía vital fluya correctamente. Las enfermedades físicas es el síntoma que nos avisa de que se ha producido un bloqueo o estancamiento de nuestra energía vital.

Siempre que dos o más egos se juntan, sigue el drama de un tipo u otro. Pero incluso si vives totalmente solo, puedes crear tu propio drama.

Cuando sientes pesar de ti mismo, hay drama. Cuando te sientes culpable o ansioso, creas drama. Cuando permites que el pasado o el futuro oscurezcan el presente, estás creando drama. Siempre que no estás en el momento presente, permitiéndote ser, estás creando drama.

La mayoría de las personas están enamoradas del drama particular de su vida. Su historia es su identidad. El ego gobierna su vida.

Incluso su búsqueda de una respuesta, de una solución o de curación, forma parte de él. Lo que más temen y se resisten a aceptar es el fin de su drama. Mientras sean su mente, lo que más temen y a lo que más se resisten es a su despertar.

Cuando vives en una completa aceptación de lo que es, ese es el final de todo el drama en tu vida.

Nadie puede tener siquiera una discusión contigo. No se puede discutir con una persona completamente consciente.

Una discusión implica identificación con la mente y una resistencia y reacción a la posición de la otra persona. El resultado es que los polos opuestos se energizan mutuamente. Esa es la mecánica de la inconsciencia.

Cuando eres completamente consciente, no hay ni ataque, ni defensa. Por eso, no hay drama. Cuando eres completamente consciente, dejas de estar en conflicto.
La mayor parte del sufrimiento humano es innecesario. Es creado por uno mismo, mientras la mente no observada maneje nuestra vida. Es decir, mientras estemos identificados con el pensamiento, con un sentido de “yo”, habrá sufrimiento de una forma u otra.

El dolor que creas ahora es siempre una forma de no aceptación; una forma de resistencia inconsciente a lo que es.

En el nivel del pensamiento, la resistencia es una forma de juicio. En el nivel emocional, es una forma de negatividad.

La intensidad del sufrimiento, depende del grado de resistencia al momento presente. Y ésta, a su vez, depende de la fuerza de tu identificación con la mente.
El ego siempre busca negar el Ahora y escapar de él. Cuanto más identificado estés con la mente, más sufres.

Cuanto más capaz seas de honrar y aceptar el Ahora, más libre estarás del dolor, del sufrimiento y del ego.

¿PORQUÉ HABITUALMENTE SE NIEGA O SE RESISTE EL EGO AL AHORA?



Porque no puede funcionar y permanecer en control, sin el tiempo; que es pasado y futuro. Así que percibe el Ahora intemporal como una amenaza.
El tiempo y la mente son de hecho inseparables.

Necesitamos la mente, así como del tiempo, para funcionar en este mundo, pero llega un momento en el que se apoderan de nuestra vida y ahí es donde se establecen la disfunción, el dolor y la tristeza.

El ego busca continuamente cubrir el momento presente con el pasado y el futuro, y así el Ser, que es inseparable del Ahora, queda cubierto por el tiempo. Nuestra verdadera naturaleza, lo que realmente somos, queda oscurecida por la mente.

Se ha acumulado una carga cada vez más pesada de tiempo en la mente colectiva humana, con una gran cantidad de dolor residual del pasado.

Si no quieres crear más dolor para ti y para los demás, si no quieres aumentar más el residuo de sufrimiento pasado que aún vive en ti, no creas más tiempo, no vivas en el ego, vive en el aquí y ahora.

El momento presente es todo lo que tienes. Haz del Ahora el foco primario de tu vida.

Mientras que antes habitabas en el tiempo y hacías breves visitas al Ahora, establece tu residencia en el Ahora y haz breves visitas al pasado y al futuro cuando se requiera para manejar los asuntos prácticos de la vida.
¿Qué podría ser más demente que crear resistencia interior a algo que ya es?
¿Qué podría ser más demente que oponerse a la vida misma, que es ahora y siempre ahora?

Ríndete a lo que es. Di “sí” a la vida, y observa cómo ésta empieza súbitamente a funcionar a favor tuyo y no contra ti.

Eckhart Tolle
Camino al Despertar